Mis trucos para crear personajes infantiles

pippil

Escribo desde que sé cómo hacerlo. Cuando no ha sido una cosa, ha sido otra. He escrito guiones para teatrillos de barrio cuando era una renacuaja, he escrito cuentos en folios, cómics en cuartillas, poesías en mil y una libretas que andan aún desperdigadas allá por donde he pasado. He escrito intentos de novela, centenares de artículos como profesional del periodismo, reportajes, noticias, cartas, discursos. He trabajado la escritura desde muchos de los formatos posibles y he experimentado sobre ellos. Y con algunos años de perspectiva puedo decir que la literatura infantil es uno de los entornos literarios en que más cómoda me siento.

Mi coqueteo con la literatura para niños comenzó hace algunos años, cuando una amiga y yo fundamos El Gato Gafotas, una empresa de cuentos personalizados donde yo cumplía el papel de creadora de las historias. Nunca jamás había escrito un cuento infantil, pero por la acogida del público al que llegamos puedo afirmar que no se dio del todo mal. De lo que me convencí en aquella experiencia es de que crear cuentos infantiles tiene una magia inigualable a la de otros procesos creativos literarios, y es de lo más divertido. Hoy, os contaré brevemente mi experiencia al crear personajes, aprovechando que me encuentro iniciando un proyecto en este sentido.

Vaya por delante que creo fundamental que los cuentos infantiles sean educativos y transmitan valores, aunque entiendo que otros autores no vean este punto como imprescindible, yo nunca lo paso por alto. Por ello, cuando me lanzo a crear personajes infantiles lo primero que tengo que tener claro es el objetivo pedagógico de la historia que estoy planteando. Por ejemplo: quiero escribir un cuento sobre ecología, que enseñe a los niños a reciclar. Bien. Esto va a ser fundamental para poder imaginarme a mi personaje. No es lo mismo un héroe súper-reciclador que una muñeca llorona que representa a una víctima del bullying. Solo tienen sentido con su motivación y ésta le da sentido a su estética, a su actitud, a su mundo dentro del cuento.

Por lo tanto, el primer paso sería definir el objetivo educativo del cuento en general

También hay que prestar atención a las emociones y los sentimientos, que en los niños se encuentran más confundidos, les cuesta más identificarlos y un cuento bien planteado puede ser una gran ayuda para ellos en esta dirección. Tenemos que pensar qué emociones y sentimientos queremos que evoque nuestro personaje: diversión, compasión, compañerismo, solidaridad, desenfado, energía, participación, etcétera.

La segundo que hago cuando estoy creando un personaje infantil es hacer una lista con cuatro o cinco (máximo) sentimientos o emociones que quiero que se vean reflejadas en mi personaje. 

Los personajes infantiles son muy vistosos. Aprecen en nuestra mente de forma estética mucho antes y mucho más claramente que los personajes humanos ordinarios. En el sentido estético me dejo guiar por mis primeras impresiones y me gusta lanzarme a dibujar la primera idea que tengo que personaje. Lo hago con calma, con mucho cariño, lo coloreo, le echo un ratín y disfruto de este momento. Normalmente tengo el nombre en mente antes pero si no lo tengo o tenía alguna duda, el proceso lento de creación artesanal del personaje me ayuda a dejar claro este punto. Es como cuando vea a alguien y piensas “tiene cara de llamarse X”.

Cuando tengo su objetivo, su emocionario, su retrato incluso, le doy un poco más de color con su historiam respondiendo a las siguientes preguntas:

-¿Cómo es su familia?

-¿Posee algún don/poder/magia?

-¿Cómo es su grupo de amigo?

-¿Cómo es el sitio en el que vive? (casa y ciudad)

-¿Cuáles son sus hobbies?

Por supuesto no olvidéis pensar y repensar a vuestros propios referentes de personajes de libros, tele y cine. En mi caso, me gustan los personajes femeninos transgresores tipo Pippi Langstrum, Pepper Ann, Kika Superbruja, Joe (de Mujercitas). Una buena técnica para empezar es crear personajes infantiles es recurrir a observar lo que a tí te gusta y averiguar por qué te gusta y de qué manera puedes potenciar tú misma esas virtudes en un personaje nacido de tí. Para ello es un buen ejercicio analizar los personajes que siempre han destacado para nosotros en la misma línea que he propuesto: respondiendo a las preguntas sobre su entorno físico y humano, sus poderes, cualidades, virtudes y defectos, capacidades, aspecto físico. De este análisis repetido en varios personajes que llamen nuestra atencón podemos extraer un buen número de recursos que luego podemos combinar, estructurar e implementar en nuestro personaje.

Del proceso creativo del cuento infantil, hablamos otro día. Hoy solo me queda invitaros a que probéis a crear un personaje para niños y niñas. Recordad que el público infantil no tiene límites y admite todo tipo de idas de olla así que nada de cortarse: colores, peinados, excentricidades, súper-poderes, magia, piruetas y cabriolas, todo es bienvenido en este mundo, tan agradecido y tan precioso, del cuento infantil.

 

¿Habéis creado algún personaje infantil?

¿Qué diferencias encontráis con respecto a la creación de personajes para adultos?

Os espero en los comentarios 😉
Alba

 

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